La tecnología fotovoltaica es, sin lugar a dudas, una gran desconocida para la gran mayoría de la población, tanto a nivel de funcionamiento, como de los múltiples beneficios que su implantación masiva aportaría al conjunto del país, en todos los ámbitos de la sociedad, y para todos los actores implicados, incluidos gobierno, eléctricas, empresas y por supuesto, el conjunto de la ciudadanía.

La mayoría de la población española, como consecuencia de la agresiva campaña de demonización llevada a cabo por el gobierno y las grandes eléctricas en los últimos 4 años, tiene una percepción que varía, entre muy negativa y bastante confusa, acerca de la fotovoltaica en general y el autoconsumo eléctrico en particular, llegando a pensar que, su uso y aplicación repercute negativamente en la factura de la luz, de aquellos que no tienen instalados paneles solares en su casa o que la fotovoltaica no es viable sin primas. Nada más lejos de la realidad!

En general, para que cualquier nueva tecnología pase de ser considerada innovadora, a ser adoptada de forma mayoritaria por parte de la población de cualquier país o incluso a nivel global, se deben producir 6 circunstancias clave:

  1. Legislación favorable que facilite su desarrollo y comercialización
  2. Concienciación acerca de los beneficios por parte del consumidor y el conjunto de la sociedad
  3. Reducción progresiva del coste de producción
  4. Facilidades en terminos de financiación
  5. Facilidad de uso por parte del consumidor o usuario final
  6. Simbiosis entre la nueva tecnología y el entorno del consumidor (su ciudad, su casa, su vehículo, su trabajo)

Cuando pensamos en cualquiera de los avances tecnológicos que han transformado nuestro mundo en las últimas décadas, como pueden ser, internet, la televisión digital, o la telefonía móvil, por citar solo algunos de los más importantes, nos damos cuenta de que, ninguno de ellos sería posible en ausencia de las circunstancias citadas anteriormente.

Sin embargo, en el caso de España y su relación con la energía solar fotovoltaica, nos encontramos con:

1. Una legislación absurda e irracional, que no solo NO facilita el desarrollo, sino que penaliza su adopción masiva por parte de ciudadanos y empresas.

2. Una campaña de concienciación, educación y reivindicación, emprendida exclusivamente por asociaciones, cooperativas y organizaciones sin ánimo de lucro, como pueden ser Greenpeace, Plataforma por un nuevo modelo energético, Anpier, Ecooo, Som Energia – por citar solo algunas de las más conocidas a nivel nacional – y alguna honrosa excepción a nivel político (como Equo, Podemos o Compromis en Valencia) que choca frontalmente en sus continuos esfuerzos por educar a los ciudadanos, con la campaña de descredito liderada por el gobierno y las eléctricas.

3. Una drástica reducción del coste de la tecnología, que se produce principalmente gracias al incremento de la demanda y adopción masiva en paises como E.E.U.U., China, Japón, Alemania, Inglaterra, y un largo etcétera de paises desarrollados, que han apostado claramente por el autoconsumo; esta creciente demanda es la que ha permitido que el coste de producción de equipos fotovoltaicos se haya reducido en cerca de un 80% con respecto al coste 10 años atrás, al punto de que hoy día, la fotovoltaica puede competir con las energías “sucias” sin necesidad de subvenciones.

4. Escasas facilidades para su financiación, por parte de la banca y otras entidades financieras, así como de incentivos fiscales y tributarios por parte del gobierno (al contrario de lo que ocurre en EEUU y la mayoría de países de la UE) al no contar con ningún tipo de estímulo, que no solo facilitaría la adquisición, sino que ayudaría a aflorar parte de la economía sumergida y recaudaría más impuestos, como por ejemplo IVA e IRPF.

Los profesionales y empresas del sector no debemos olvidar que, la integración de una tecnología en el día a día de la ciudadanía, no se puede producir si esa tecnología no resulta fácil de instalar y utilizar para el usuario final.

5. Tenemos que seguir trabajando en el diseño y desarrollo de equipos que sean fáciles de instalar (“plug & play” o DIY “Do It Yourself”) ya que actualmente, la instalación de paneles solares, baterías y la electrónica necesaria para transformar energía solar en electricidad que pueda ser consumida por nuestros electrodomésticos, no es fácil de instalar para la gran mayoría.

6. Por último y no menos importante, si deseamos alcanzar el nirvana, se debe producir una simbiosis natural entre fotovoltaica y entorno, a nivel arquitectonico y urbanistico.

Sorprende enormemente, la ausencia de dialogo y una más estrecha colaboración, en términos de redacción de regulaciones conjuntas, diseño e integración, entre el sector fotovoltaico y el colectivo de arquitectos y constructores en España, cuando tanto bien nos podemos hacer los unos a los otros si caminamos juntos y aunamos esfuerzos.

En un mundo ideal, la fotovoltaica debería alcanzar el nivel de integración y facilidad de uso, tanto en hogares como empresas, de la que goza hoy día cualquier electrodoméstico o equipo electrónico de uso común.

«Enchufar y listo para ahorrar y dejar de contaminar»

Pero como quejarse o criticar no sirve de nada, especialmente, si las quejas no van acompañadas de propuestas coherentes y acciones enfocadas a generar el cambio deseado, los profesionales y asociaciones del sector debemos seguir trabajando cada día, con el fin de lograr:

  1. La derogación del Real Decreto de autoconsumo actual y la aplicación de una nueva política energética orientada al uso de energías renovables.
  2. La educación y concienciación de la ciudadanía acerca de los beneficios que ofrece la fotovoltaica y en particular, el autoconsumo.
  3. La contínua optimización de la eficiencia, en términos de costes de producción y las prestaciones de equipos y materiales.
  4. El desarrollo de programas de financiación y políticas fiscales que faciliten la adquisición y prevengan el desarrollo de la economía sumergida.
  5. El incremento de la inversión en I+D, incorporando al proceso innovador al usuario final, ya que su opinión es clave a la hora de fabricar productos que resulten fáciles de instalar y usar.
  6. Construir puentes y grupos de trabajo profesionales, entre representantes del sector arquitectura, construcción y fotovoltaica, orientados al desarrollo de soluciones completamente integradas en el entorno residencial e industrial.

Como dice un viejo y muy conocido proverbio Swahili:

“Un bote no va hacia delante si cada uno rema en una dirección y a su propia manera”

Así que, os invito a que entre todos, sigamos aunando esfuerzos y trabajando unidos, denunciando políticas irracionales y reivindicando el derecho a una política energética democrática, pero al mismo tiempo, creando nuevas y más fuertes alianzas, así como desarrollando soluciones que nos permitan estar preparados para un cambio que, ya es imparable, y del que, estoy seguro que España va a participar muy activamente en los próximos años.