Los 3 pilares críticos para la rápida adopción de cualquier nueva tecnología, son el Saber, Querer y Poder.

La fotovoltaica no es una excepción y por tanto, si queremos acelerar su adopción y cruzar el temido “abismo” que separa una fase de “adopción temprana” y alcanzar la fase de “adopción masiva”, tenemos mucho trabajo que hacer términos de:

Saber: Hasta que la mayoría de la población conozca lo suficiente acerca de la tecnología fotovoltaica y los múltiples beneficios que aporta el uso de paneles solares para producir energía, así como del uso de baterías para por acumularla y gestionar eficientemente su consumo, no lograremos acelerar su adopción.

La realidad, hoy por hoy, cuando preguntamos a gente ajena al sector, es que no tienen mucha información, o lo que es peor, se les ha transmitido la idea de que la instalación de paneles solares es, bien insolidaria con el resto de usuarios de la red, o es incluso ilegal.

La educación e información honesta y objetiva, es un elemento imprescindible para acelerar este cambio.

Querer: Para que se acelere un cambio de mentalidad en el usuario en relación a la adquisición y utilización de una nueva tecnología, tiene que existir la voluntad por parte del individuo, algo que puede parecer muy obvio, pero que no siempre se produce cuando se trata del autoconsumo.

Cuando la gran masa social no es consciente de las ventajas que pueden obtener, difícilmente desarrollará un deseo por adquirir y utilizar esta tecnología. Si además, a nivel regulatorio y legislativo se le ponen trabas, la voluntad del usuario final se desvanece de forma casi instantánea.

El querer, también tiene que ver con la voluntad de los gobiernos y su reflejo en términos de política energética, orientadas – o no, como en el caso de España – a fomentar el desarrollo de un modelo de generación distribuida, basado en el autoconsumo.

Poder: Por último, y aunque pueda resultar también muy obvio, la adopción masiva de cualquier nueva tecnología, no se produce hasta que el precio de la misma no desciende a niveles en los que la gran masa social se puede permitir su adquisición.

Por tanto, si queremos acelerar el proceso de adopción de la tecnología fotovoltaica y que el autoconsumo de energía solar a nivel masivo se convierta, de una vez por todas, en una realidad, los principales actores del sector, incluidas las empresas y asociaciones sectoriales, medios de comunicación, políticos y organismos públicos, tenemos la obligación de aunar esfuerzos y trabajar unidos en planes orientados a:

1. Desarrollo e implantación de campañas locales orientadas a la educación de la ciudadanía en los beneficios del uso de esta maravillosa tecnología, que tantos beneficios nos aporta a nivel individual y colectivo.

2. Desarrollo e implantación de una nueva política energética que incentive el autoconsumo, eliminando absurdas trabas y peajes, que tienen como único objetivo garantizar la sustentabilidad de los pingües beneficios que el lobby eléctrico ha venido obteniendo en las últimas décadas.

3. Desarrollo de programas de financiación que faciliten que, aquellos que sepan y quieran, puedan adquirir una instalación fotovoltaica de forma sencilla, sin que suponga realizar un gran desembolso inicial y que puedan compensar su inversión mediante los ahorros generados en la factura de la luz.

Nota: En este sentido, se deberían regular de manera estricta los incentivos que fomenten la especulación, priorizando las ayudas a los que más lo necesitan y eliminando cualquier incentivo que no esté orientado al ahorro y eficiencia energética.

4. Inversión en I+D y formación profesional, de alto nivel, que nos permita satisfacer la creciente demanda – que inevitablemente se generaría tras la implantación de los puntos 1, 2 y 3 – además de mejorar la competitividad de las empresas del sector,

La implantación de estas acciones se traduciría, inevitablemente, en creación de empleo (tan necesario para España) y el desarrollo de un sector altamente estratégico, que tras la campaña de demonización emprendida por el gobierno del PP en los últimos 4 años, ha caído en un pozo del que es necesario salir lo antes posible, por el bien todos los ciudadanos y el futuro del país.

Ahora bien, mientras averiguamos quien nos gobernará los próximos 4 años y por tanto, que ocurre en relación al punto 3 esta lista, no podemos quedarnos de brazos cruzados.

Es nuestra responsabilidad, hacer todo lo que esté en nuestras manos, al menos en aquellas áreas en las que si tenemos la oportunidad de cambiar las cosas, como son:

o La formación y educación ciudadana.
o La financiación de soluciones.
o La investigación y desarrollo de soluciones más eficientes.
o La formación continua de profesionales cualificados.

Sería más fácil con la ayuda del gobierno? Por supuesto!

Quiere eso decir que mientras esperamos un cambio de gobierno, no hay nada que podamos hacer? En absoluto!

Estoy convencido, como muchos de vosotros, de que al sector fotovoltaico le espera un futuro prometedor en España, ahora bien, la crítica al gobierno y las eléctricas, no es la única solución a la actual situación.

Por último, me gustaría resaltar, como apuntaba Enrique Selva en su articulo: “Cambio Climático y el lado oscuro de La Fuerza – Buscando a Luke”, la importancia de que un plan cuente con un líder fuerte, que aporte no solo el conocimiento, sino también el carisma, la credibilidad, la autoridad y el poder, necesarios para impulsar y gestionar de forma efectiva ese plan.

Hoy por hoy, el sector fotovoltaico en España no cuenta, ni a nivel empresarial, ni a nivel político, ni a nivel ciudadano, con un líder que cumpla con ese perfil, por lo que los principales esfuerzos por cambiar la situación actual, se realizan por parte de colectivos y asociaciones, principalmente de carácter local, que tienen muy buenas intenciones y ponen todo de su parte, pero ese esfuerzo no es suficiente para acometer un cambio de la envergadura del que en España se debe producir en términos de política energética.

Lo ideal sería, como en el caso de E.E.U.U. o Alemania, que ese líder fuese el próximo presidente/a de nuestro gobierno.

En definitiva… no solo consiste en saber… hay que querer y sobre todo, en poder.

Espero que hayáis disfrutado de la lectura.